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Susana Acero

MI HISTORIA

Una vida de curiosidad, aprendizaje y ganas de vivir.

MI HISTORIA

Una vida de curiosidad, aprendizaje y ganas de vivir.

Esa niña que encontraba algo interesante en casi todo sigue en mí, más viva que nunca.

Crecí en casa de mis abuelos, entre el patio de mi abuela, sus geranios y sus calas, una pequeña silla de madera y un mundo que parecía tener algo nuevo que descubrir cada día.

Era una niña inquieta, curiosa y bastante tímida. Me gustaba pintar, dibujar, escribir en las libretas que encontraba por casa, leer y aprender. También jugar: balones, canicas, peonzas, yoyós… casi cualquier cosa podía despertar mi interés.

Quizá por eso me gustaba tanto ir al colegio. Había cosas que todavía no sabía.

Aquella curiosidad no se fue.
Creció conmigo.

Quise ser profesora de Educación Física, jugué al balonmano, monté en bici y en moto, bailé hasta cansarme y durante algunos años incluso fui DJ en el pueblo.

La música y el cine me apasionaban. Quise estudiar Imagen y Sonido, aunque finalmente escogí Periodismo. Mientras trabajaba seguí formándome en diseño y, poco a poco, fui encontrando mi manera de ganarme la vida.

Viajé todo lo que pude con una cámara a cuestas. La fotografía me llevó incluso a acompañar en dos giras a Mónica Naranjo. 

Después llegaron dieciocho años trabajando como diseñadora en una empresa de marketing.

Pero como aprender sobre el mundo no era suficiente.
Entendí que necesitaba aprender más sobre mí.

El Reiki me abrió una puerta enorme. Me llevó a descubrir una dimensión de conexión con el todo que hasta entonces no había sentido y me enseñó a valorar de otra manera cada experiencia.

Después llegó la meditación, y el viaje cambió de dirección: esta vez hacia dentro.

Empecé a comprender la importancia de estar presente, de escucharme, de cuidarme y de poner sobre la mesa mi verdad. En ese momento acepté que no tenía que ser perfecta para ser yo, es más, que para ser mi yo de verdad, tenía que ser consciente de que la perfección no cabe en el concepto «humanidad».

La siguiente lección transformó mi vida.
Asimilé que entregarme no significaba desaparecer.

He sido una persona enamoradiza. Siempre he pensado que el amor es una de las cosas más bonitas que existen y, cuando he amado, lo he hecho intensamente.

Durante mucho tiempo confundí darlo todo con darme por completo. Hasta que me di cuenta de que yo también necesitaba espacio, cuidado y una voz propia.

No dejé de creer en el amor. Aprendí a no perderme dentro de él.

Caminar me mostró la importancia de elegir bien por donde pisar.

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«¿De dónde sacas tiempo para hacer tantas cosas?»

Me lo preguntan mucho y siempre me hace gracia.

La verdad es que el tiempo está. Yo lo estoy descubriendo ahora.

Vivo sola y, aunque me encantaría compartir mi vida con alguien, no quiero dejar ese espacio vacío mientras tanto. Lo lleno de aprendizajes, pequeños placeres, proyectos y experiencias que me reconfortan, me hacen superarme y me recuerdan que merece la pena utilizarlo bien.

El tiempo es el bien más preciado que tenemos. 

No estoy para perderlo. 

Estoy para aprovecharlo.

 

Todo lo que he ido aprendiendo necesitaba encontrar una forma de salir.

COMPRENDER

Método DMT

ESCUCHAR

Resonancia Interior

RECORDAR

Habichuelas

Tres caminos distintos para compartir una misma forma de entender la vida.

Hoy sigo siendo la misma niña curiosa,
pero con una sonrisa madura.

Sigo aprendiendo. 

Sigo creando. 

Sigo caminando. 

Y sigo intentando poner amor en TODO lo que hago.